lunes, 30 de noviembre de 2015

Carta de amor escrita por una crononauta a un amante del futuro

Me pides en tu pensamiento, amante del futuro, que intente explicarte por qué aún te sientes en el estigma de la separación, por qué no hayas el consuelo en el mundo. Por qué te mueves, en tu melancolía, con la sensación de no saber dónde concentrar toda tu fuerza, a qué estrella destinar tu rumbo, dónde dirigir tus ansias de amor.
Me pides en tu pensamiento, amante del futuro, que yo te escriba esta carta, que es un Arte de Amar y que es un acto de fe y un presagio de alegría.
Este Ars amandi se escribió en el siglo XXI, aún con palabras, antes de la Revolución Telepática.
Este Ars Amandi aún confunde la idea con la forma, y busca en la poesía la metáfora, porque los símbolos son el lenguaje de los dioses que pugnan por emerger en el arte.
Esto es Hieros Game, el juego de Eros, la sonrisa de la Luna, la autopista que une el sexo a la boca que declama los sueños.

¿Sabes qué es enamorarse?
Endorfinas y oxitocina cantan en las jam sessions de los ángeles.
Las musas dilatan las pupilas y hacen tersa la piel, que es baile y pista de baile a la vez.
Enamorarse es crear una mitología secreta con alguien.

¡Miedo= problema!  ¡Amor= solución!
Y la solución al laberinto ... está adentro de este acertijo.
Estaba… ¡clarísimo! Como la luz que acaricia la piel fabricando vitamina D.

¿Te acuerdas de Prometeo? Robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres.
Los dioses le castigaron y un enorme pájaro le devora eternamente el hígado, al igual que el fuego devora la madera que fabricó el oxígeno.
La poesía cena paté de Prometeo.
  • Prométeme- dice- que robarás a los dioses lo que falta.
  • Pero… ¿Qué es lo que falta? ¿Qué más podríamos hurtar al reino celestial?
  1. EL DON DE LA CREATIVIDAD
  2. LA CAPACIDAD DE MUTAR O METAMORFOSIS
  3. EL ARTE DE AMAR A LO DIVINO

Existen senderos sagrados del sexo sublime. Forman parte del juego del escondite de la conciencia. La idea central sería: todo es 1, pero el 1 juega un rompecabezas para tener el placer de descubrirse.

Amante del futuro,
yo creo en el amor que toca aquello que transforma con su imaginación,
yo creo en la belleza creándola y creyéndola, 
tanto como creo en ti, 
tanto como te creo a ti.

Me pides, amante del futuro,
que te describa como sueño nuestro amor
y por qué los poetas malgastaron sus plumas
narrando los falsos pesares del deseo.

Yo sueño con nuevos tópicos,
donde la descriptio no sólo es cosa de de divas rubias vírgenes,
donde las morenas y las brujas pelirrojas son amazonas y heroínas de aventuras,
donde el pecado es sagrado signo de revolución,
donde la belleza de los hombres puede cantarse sin miedo a parecer marimacho,
donde la energía brota, espontánea.

***

Hay un enigma, allá donde se juntan la belleza y el peligro.  
Allá nace la pose aventurera que explora y coopera en creación.
Entonces, mi amante, fabrícate aquello que buscas y crea aquello que buscas.
Así me encontrarás.
Al principio es como si la locura viniera de visita, pero más adelante, el daimon de Cyrano y Sócrates vienen a rescatarte y en su extraño parlamento sin palabras, en el centro de la cabeza, te inflaman...

¡Y comprendes que loco y genio esculpen el mismo diamante,
y que entre abismo y valle existe el detalle de la meditación, el plan y el orden!

Entonces, mi amante, fabrícate los mapas. Y usa un método que aúna voluntad e imaginación. Es un método para que la inspiración sea funambulista y los pies resistan, cual faquires, el suelo que quema, ese camino que es el filo de la navaja.

Estarás, mi amante, dentro de una cajita negra, dentro de una noche oscura, muy triste, pero allí fabrícate unas botas mágicas con los mapas del cielo, y el color rojo, que besa siempre a la tierra con el carmín de sus volcanes.

¡Oh, mi amante del futuro! Cual el músico que afina primero su instrumento y lo tañe primero en su retiro para no molestar con el ruido, así, afina y toca tu corazón, y aprende en secreto de tu error. E investiga, y sueña, y explora. Así, hallarás tu sueño.

¿Y qué es soñar?

Prologa ese sueño con la mano abierta que pide limosnas al cielo,
sangriento el ideal cimentado en el recuerdo
que rescatan Prometeos del Leteo.

¿Qué es soñar?
Sabrás que hay dos clases de sueños, y que despertar y ser libre son el arco y la flecha de nuestro porvenir amando.

Buenas noches... no me esperes.

Sólo así apareceré.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

¡Orgías!

"Orgías, usado en plural y relacionado con el Ergon (acción), significa ritos sagrados, culto sagrado que practican los iniciados en el culto de Demeter en Eleusis, así como también los ritos de Baco. También significa cualesquiera ritos, cultos, sacrificios o misterios sin relación alguna con lo religioso; y Orgazio significa, por consiguiente, celebrar orgías o ceremonias, o celebrar ritos sagrados. Es verdad una pobre glosa de la celebración de los ritos sagrados que la palabra haya llegado a significar algo totalmente distinto, como ocurre hoy día.  Para el hombre de a pie Orgía significa una jarana salvaje acompañada usualmente de ebriedad. Creo que ya es momento de que se tome la palabra Orgía como grito de batalla y, habiéndose demostrado que la Eucaristía no es más que una forma orgiástica, devolverle el entusiasmo verdadero, que no es de naturaleza alcóholica ni sexual."

Y que el fuego vuelva a arder en lámparas sagradas.

viernes, 13 de noviembre de 2015

ÓPTICA PARA ENAMORADOS- SI EL AMOR FUERA LUZ

ÓPTICA PARA ENAMORADOS
QUÉ PASARÍA SI EL AMOR FUERA LUZ

Si el amor fuera luz, sería una radiación electromagnética, y, de todo el espectro electromagnético, sólo una ínfima parte podría ser visible, percibida por el ojo humano.
Si el amor fuera luz, gran parte del amor sería invisible a nuestros ojos.

Caminad por el espacio, imaginando que sois una RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA. Solo es visible una parte de vosotros. Otra parte de vosotros, vuestra mente, vuestros pensamientos, aún permanece invisible para el ojo humano. Pero no para siempre. Sólo hasta que se desarrolle la tecnología necesaria.

1. Velocidad finita
Si el amor fuera luz, en el vacío se movería más rápido que en la materia (donde todo depende del índice de refracción del medio - que es la relación entre la velocidad de la luz en el vacío y en un medio, según las propiedades dieléctricas del medio y la energía de la luz-), y tendría una velocidad aproximada de 300.000 km./s. Los amantes sin objeto serían más ágiles amando. La primera medición de la velocidad del amor habría sido hecha por Ole Roemer en 1676.

Si el amor fuera Luz, el Hombre fuera el Sol y la Mujer la Luna, deberían mirarse durante casi ocho minutos seguidos para enamorarse y ella tardaría 1'26 segundos en dar a luz a la hija Tierra.

2. Refracción (experimento de la pajita)
Si el amor fuera luz, cambiaría bruscamente de dirección al cambiar de medio. El amor se propagaría a diferentes velocidades en función del medio en que viaja. El cambio de dirección sería mayor cuanto mayor fuera el cambio de velocidad. Las fases amatorias estarían delimitadas por la Ley de Snell, que relacionaría el cambio de ángulo amoroso con el cambio de velocidad del amor por medio de los índices de refracción de los medios.

3. Dispersión refractiva
Si el amor fuera luz, todo ser transparente actuaría como un prisma, que permitiría analizar el amor separado en sus distintos componentes o colores según su energía, en un fenómeno denominado dispersión refractiva. Los colores del amor serían: la pasión (rojo), el eros (naranja), la amistad (amarillo), la protección y apoyo desinteresado (verde), la comunicación (azul), la imaginación (añil) y la inspiración (violeta).

4. Propagación y difracción
Si el amor fuera luz, a simple vista, se propagaría en línea recta. Podríamos observar este fenómeno en ambientes polvorientos o atmósferas saturadas. La óptica geométrica podría predecir las posturas de los amantes al hacer el amor. De la propagación del amor y su encuentro con objetos surgirían las sombras. Si el amor se alejara del cuerpo, la sombra sería más definida y, por lo tanto, identificable. Si el amor se acercara al cuerpo, surgiría una sombra en la que se destacaría una forma más clara llamada penumbra y una más oscura denominada umbra.

Sin embargo, el amor no siempre se propagaría en línea recta. Al atravesar un obstáculo puntiagudo o al pasar por una estrechez, se curvaría ligeramente. Este fenómeno, denominado difracción, explicaría que el amor, al mirarse a través de un agujero muy pequeño se viera distorsionado.

5. Interferencia
Si el amor fuera luz, podríamos evitar interferencias integrando el Experimento de Young. Las relaciones monocromáticas, tendrían que vivir una situación de estrechez (pantalla con una rendija muy estrecha) y, después, pasar por otra situación doblemente afectada por estrecheces. La superación de las barreras podría leerse en una tercera pantalla produciendo bandas alternativas claras y oscuras.
Si el amor fuera luz, las interferencias también podrían apreciarse en las manchas de aceite sobre el agua de las sartenes en remojo sin lavar en la pica del fregadero, o en las discrepancias musicales de los CD's. En estos casos, estas situaciones superficiales difractarían el amor, produciéndose una cancelación por interferencias, en función del ángulo de incidencia en la relación amorosa, de cada uno de los colores que contiene ... decíamos: la pasión (rojo), el eros (naranja), la amistad (amarillo), la protección y apoyo desinteresado (verde), la comunicación (azul), la imaginación (añil) y la inspiración (violeta), permitiendo verlos separados, como en un arcoiris.


5. Reflexión y dispersión

Si el amor fuera luz, al incidir sobre un cuerpo, la materia de la que está constituido retendría por unos instantes su energía y, a continuación, la remitiría en todas las direcciones. Este fenómeno se llama reflexión. Sin embargo, en cuerpos de superficie lisa y narcisista, debido a interferencias destructivas, la mayor parte de la radiación se perdería, excepto la que se propagase con el mismo ángulo que incidió. Ejemplos simples de este narcisismo se pueden observar en los espejos, los metales pulidos o el agua de un río con el fondo oscuro.

Si el amor fuera luz, también se reflejaría por medio de la reflexión interna total, en todos aquellos que tienen un alma de diamante. Esto se produciría cuando un rayo de amor intentara salir de un medio en que la velocidad es más lenta a otro más rápido, con un determinado ángulo.
Si el amor fuera luz, el amante podría dispersarlo en forma de poesía. Sabría que el cielo es azul debido a la luz del sol dispersada por la atmósfera, y el color blanco de las nubes o de la leche por las gotitas de agua o las partículas de grasa en suspensión que contienen, respectivamente.

6. Polarización

Si el amor fuera luz, podría polarizarse a través de unos cristales transparentes. El ángulo de polarización total podría llamarse ángulo de Brewster, y las gafas de sol -inicialmente relacionadas con los sifilíticos- y los filtros para cámaras tendrían mucho que ver con todo esto.

7. Efectos químicos

Si el amor fuera luz, los seres, al absorber amor, sufrirían cambios químicos; utilizarían la energía de la luz para alcanzar niveles energéticos necesarios para reaccionar, para obtener una confrontación estructural más adecuada para reaccionar ante algo o para romper algún enlace de estructura (fotólisis).
Si el amor fuera luz, entenderíamos la fotosíntesis de las plantas, el proceso de visión del ojo (producido por la isomerización del retinol) o la síntesis de la vitamina D en la piel después de una caricia.


8. Historia del amor

Si el amor fuera luz, a principios del siglo XVIII el ser humano habría tenido la creencia generalizada de que el amor reside en los amantes. Isaac Newton habría explicado a través de él muchos fenómenos como la reflexión, la refracción y las sombras de los cuerpos. No sabríamos si se hubiera mantenido casto, como suele contar la leyenda de su vida. En todo caso, él habría observado a menudo cómo se dispersa en sus diferentes aspectos o colores al atravesar un cuerpo transparente de lados no paralelos.
Si el amor fuera luz, en 1678, Christian Huygens habría propuesto – más cerca del idealismo de Platón- que es un fenómeno ondulatorio que se transmite a través del éter. Su teoría se habría olvidado hasta la primera mitad del siglo XIX, cuando Thomas Young habría realizado su experimento sobre las interferencias amorosas. Young y Jung serían más homónimos de lo que fueron.
Si el amor fuera luz, en 1848 se habría medido en diferentes medios, aunque, en pleno Romanticismo, no se habría explicado cómo se propaga a través del vacío.
Si el amor fuera luz, en 1845, Michael Faraday habría descubierto que puede modificarse aplicándole un campo magnético (llamado efecto Faraday), proponiendo más tarde que el amor es una vibración electromagnética de alta frecuencia. Maxwell, inspirado en Faraday, habría estudiado matemáticamente el amor, y se habría dado cuenta de que se propaga a una velocidad constante, y que no necesita medio de propagación, dado que se autopropaga.
Si el amor fuera luz, a finales del siglo XIX, no bastaría la teoría ondulatoria para explicarlo, sobre todo en lo que atañe al proceso de emisión y energía por parte de los cuerpos de los amantes.
Si el amor fuera luz, durante el siglo XX se habría intentado explicar su dualidad onda-partícula. La biología o la química se habrían visto revolucionadas ante las nuevas teorías sobre el amor y su relación con los cuerpos de los amantes.


9. Naturaleza del amor

Si el amor fuera luz, presentaría una naturaleza compleja. En función de cómo lo observáramos, sería un cuerpo o una idea, una onda o una partícula. Estos dos estados no se excluirían, sino que serían complementarios. Sin embargo, para obtener un estudio claro y conciso de su naturaleza, podemos clasificar los distintos fenómenos en los que participa según su interpretación teórica.


9.1. Teoría ondulatoria

9.1.1. Descripción
Si el amor fuera luz, Christian Huygens, habría considerado, como ya decíamos anteriormente, que el amor es una idea, una onda electromagnética, consistente en un campo eléctrico que varía en el tiempo generando a la vez un campo magnético y viceversa, ya que los campos eléctricos variables generan campos magnéticos.
Si el amor fuera luz, la ley de Ampère estaría en todos los tratados de seducción, porque los campos eléctricos variables generan campos magnéticos. Asimismo, la ley de Faraday se incluiría en la invocación a las musas de todos los artistas, y probablemente habría substituido a la teoría de la sublimación de Freud.
Si el amor fuera luz, sería sinusoidal, más que sinuoso.
Si el amor fuera luz, se podría describir según los parámetros habituales de cualquier onda:
  • Amplitud (A): ¿Cuánto espacio abarca el amor?
  • Periodo (T): ¿Cuánto dura la relación amorosa?
  • Frecuencia (v): ¿Cuán a menudo se encuentran los amantes?
  • Longitud de onda: ¿Qué impacto mediático tiene la relación?
  • Velocidad de propagación: ¿Cuán rápido crece ese amor?


9.1.2. Fenómenos ondulatorios
Si el amor fuera luz, alguno de los fenómenos más importantes se comprenderían atendiendo a su comportamiento ondulatorio.

9.1.2.1. Principio de superposición de ondas
Si el amor fuera luz, el principio de superposición de ondas, nos permitiría explicar el fenómeno de la interferencia. Si juntamos en el mismo lugar a dos amantes con la misma longitud de onda y amplitud, si están sincronizados, formarán una interferencia constructiva y la intensidad de la onda resultante será máxima e igual a dos veces la amplitud de las ondas que la conforman.
Si el amor fuera luz, cuando los amantes estuvieran desfasados, habría un punto donde el desfase fuera máximo, formándose una interferencia destructiva, anulándose el amor.

9.1.2.2. La interferencia
Si el amor fuera luz, cambiaría su dirección de propagación al cruzar un obstáculo puntiagudo o al pasar por una abertura estrecha. Como recogería el principio de Fresnel-Huygens, si el amor fuera luz, cada amante sería un emisor de amor propagado en todas direcciones. La suma de todos los amantes haría que la perturbación del amor se siguiera propagando en la dirección original.
Sin embargo, si el amor fuera luz, si se enfrentara a un obstáculo puntiagudo o una estrechez vital, predominaría una nueva dirección de propagación frente a la original.

9.1.2.3. La difracción

Si el amor fuera luz, la difracción y la refracción se podrían explicar utilizando este principio, teniendo en cuenta los nuevos frentes de ondas generados en el nuevo medio, y no se transmitirán con la misma velocidad que en el anterior medio.

9.2. Teoría corpuscular

9.2.1. Descripción
Si el amor fuera luz, el amor corpuscular (el amor con cuerpo, el fotón), sería sin apego -carga- ni peso -masa-. Sería capaz de transportar todas las formas de radiación electromagnética, todas las formas de arte.

9.2.2. Fenómenos corpusculares
    9.2.2.1. Radiación del cuerpo negro
Si el amor fuera luz, al interactuar con la materia, intercambiaría energía sólo en cantidades discretas denominadas cuantos. Lo que denominamos sexo se transformaría en una especie de contacto cuántico sublimante: danza, caricias, abrazos.
Si el amor fuera luz, podría entender por qué los pensamientos negativos -o cuerpos negros- lo absorben. Sabría que la negatividad es un radiador teóricamente perfecto que absorbe toda la luz que incide en él. Usaría la Constante de Planck para entender el desamor, evitarlo o predecirlo.

    9.2.2.2. El efecto fotoeléctrico
Si el amor fuera luz, Einstein, en 1905, habría explicado el efecto fotoeléctrico recuperando las antiguas teorías renacentistas de la mirada neoplatónica. Cuando la mirada del amante -rayo monocromático de radiación electromagnética- ilumina la superficie de un objeto amado, se desprenden electrones en un fenómeno denominado fotoemisión o efecto fotoeléctrico externo. Estos electrones poseen una energía cinética. ¡Las miradas que desnudan como rayos X podrían explicarse mediante el efecto Compton! Serían como carambolas de fotones y electrones, un fascinante juego de billar holográfico.

    9.2.2.3. Presión luminosa
Esto que sigue es fuerte. Si el amor fuera luz, las miradas anteriormente descritas harían cierta presión luminosa en el ser u objeto contemplado. De este modo, comprenderíamos hasta qué punto podemos sentirnos desnudados por una mirada, tocados por los ojos de quien nos contempla.




jueves, 12 de noviembre de 2015

Ufoerotismo o en busca de la utopía amorosa



Estimado Hafiz,


Yo comprendo que nuestra relación es todo un arte. Sé que si no presto la debida atención y conciencia, podría malnutrirla o degenerarla. Por eso dedico las horas de sol al estudio apolíneo de esta disciplina vital de “relacionarme”. En silencio meditativo, dentro de un templo-biblioteca, leo las páginas de un maestro tibetano. Quiero resolver dentro de mí el misterio ancestral del sexo. Quiero comprender por qué esta energía es a la vez tan creativa y destructiva. Quiero conocer sus resortes, bailarla y activarla a voluntad:


La Ley del Sexo” es la ley de las relaciones por las cuales la vida y la forma se unen para que el propósito divino pueda manifestarse. Es ley fundamental de la creación, y rige cuando se trata de la Vida que anima un sistema solar, el nacimiento de un animal o la germinación de una planta. Sexo es la palabra que utilizamos para describir la relación existente entre esa energía que llamamos vida y el conjunto de unidades de fuerza, mediante las cuales esa energía se expresa y construye una forma. Incluye la actividad que tiene lugar cuando los pares de opuestos se unen, y por ese medio producen una tercera realidad o resultado que atestigua su relación, entonces otra vida aparece en la forma. Tenemos siempre relación, unificación y nacimiento. Tres palabras que contienen la verdadera significación del sexo.”

A. Bailey, Sexo


¿Y si imagino el sexo evolucionado?

¿Mi instinto de unión es un anhelo de fusión con lo intangible? ¿Colmar ese vacío con materia es una prostitución sagrada?

El sexo que focaliza su atención en las necesidades tribales para mí es más placentero que el egoísmo de dos. Tiene sentido al comprender que cada “yo” es una célula de un ser galáctico que lo contiene y trasciende.

El sexo quiere transmitir al cuerpo los goces del alma. Sin embargo, el sexo no existe para el alma: está delimitado en el mundo de las formas. El sexo existe por la ilusión de separatividad y soledad. El alma sabe que no hay separación. El alma conoce el amor, más allá del sexo.

El amor ha de entenderse como idea pura: puede impulsarse con del despliegue químico del enamoramiento, el deseo desordenado y del instinto animal, pero va más allá.

¿Existe un amor que va más allá de lo estrictamente sentimental? ¿Un amor con una base inteligente y filantrópica, un amor épico que rompe con las barreras de la personalidad y que inspira a la sociedad a través de su expresión artística? Un amor inofensivo, y no por pasivo, sino porque su vitalidad y vigor sabe enfocarse hacia causas gloriosas.

Los visionarios dicen que el impulso asciende del centro sacro al laríngeo, y que eso traslada los deseos físicos sexuales a la expresión creadora. El erotismo es cada vez más sublime e inspirador.

Dicen los profetas que, después de resolver el misterio sexual, haremos el amor jugando. Fusionaremos, como en la estrella de Salomón, los dos triángulos de la personalidad integrada, donde lo físico, lo emocional y lo mental -con sus respectivas polaridades- son expresiones del uno.

Por otra parte: eugenesia. Los nacimientos no serán accidentales. Los hijos serán atraídos por los móviles puros de sus padres. La responsabilidad paternal atañerá más a cuestiones espirituales que físicas. Y cuando aludo a nacimientos, Hafiz, no sólo me refiero a niños de carne. También me refiero a una creatividad eugenésica.

El tibetano habla de estas leyes:

  • La Ley del Renacimiento. Cíclicamente, hemos sido hombre y mujer. En esta vida recapitulamos existencias anteriores y reasumimos antiguas obligaciones. Antes de las bodas alquímicas, hemos de sanar las antiguas heridas.
  • La Ley del Amor. El amor grupal reemplaza al egoísmo personal. Basta la sencilla aplicación del “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”
  • La Ley de la Vida Grupal. Nuestras relaciones grupales deberán ser observadas y reconocidas.
  • La Ley de Hermandad. Conduce a la utopía social.

A la luz de estas leyes superiores, podemos entender mejor la Ley del Sexo. Por lo tanto, ante cualquier relación, podremos formularnos las siguientes preguntas:

¿Soy consciente de que soy hombre y mujer a la vez, y de que si ahora me siento más hombre o más mujer es por algo meramente cíclico?
¿Soy libre de roles?
¿Qué clase de bloqueos sexuales siento en mí? ¿Proceden de algún recuerdo traumático de violencia sexual?
¿Amo a mi prójimo como a mí mismo o mis móviles son egoístas?
¿Nuestra relación beneficia de algún modo a la humanidad?


***

Hafiz, “vigila y ora”.

Vigila el huevo. Rézale.

El huevo es el “cuerpo ovoide emocional”.

Parece que entre ajna y hara hay una relación, y que esa relación se llama personalidad. Abajo, en svadisthana o el centro sacro, debemos danzar con los “Señores lunares” o Barhishad Pitris; el Ángel Solar, en cambio, canta en vishuda.

Del mismo modo que el sexo quiere crear, el ego quiere morir amando. El paso de manipura a anahata es aquello que tú sueles llamar humildad.

Por otra parte, ¿qué decir del trayecto de la serpiente? ¿Cómo convertir la cola en un casco alado, según expresa el caduceo hermético? El chakra base vuela hacia el coronario cuando sushuma se convierte en autopista para la serpiente.

Así, podemos ir cambiando: nos transformamos si viajamos hacia la densidad, transmutamos si viajamos hacia lo sublime y, por último, nuestro amor es transfiguración.

Después, busco las fervorosas y vehementes disciplinas, la integración, las ambiciones, los objetivos y las expresiones personales. Esa disciplina será la de una vida externa plenamente creadora, al servicio de nuestros semejantes. Necesitamos entrar en un ciclo creador nuevo, que adoptará formas que expresarán las nuevas energías entrantes. ¿Qué tal si, al respecto, observáramos la vida de las hormigas y de las abejas?

Con el tiempo, cuando nuestra creación sea impulsada por la mente y no por el deseo, el arte será como respirar: así daremos cuerpo a la idea. Esa es la analogía del matrimonio místico, del Espíritu-materia en plena fluxistencia.



En el momento en el que nos damos cuenta de que podemos crear todo lo que deseamos, ya no es necesario desear. 

El deseo ("Pide y se te dará")

Hay algo que brilla y que hace que la existencia cobre sentido. Ese algo te llama con sensualidad ardiente, tiene una forma física atractiva.

El eterno femenino


Todas las mujeres pueden llegar a sentir el deseo oculto de convertirse en un hito sexual. Yo, personalmente, siempre he querido parecerme a Jim Morrison en mujer. Diva y poeta. Pero sólo por sirenismo. Por inspiratrix. No es algo carnal. Es la necesidad de encarnar el eterno femenino. Acepto mi necesidad sensual creativa. 

Kit sexual

  1. Juguetes sexuales.
  2. Música CD.
  3. Disfraces, pelucas, corsés.
  4. Pinturas para el cuerpo.
  5. Aceite esencial para masajes.
  6. Una bolsa de marihuana. Vino tinto.
  7. Preservativos. Trozo de celofán para comer coños.


Para tener buen sexo uno ha de gozar del arte de amarse a uno mismo, a todos los medios de expresión que hay (el cuerpo, la mente, la ilusión, la casa, el entorno, los amigos, la sonrisa).  Ha sido muy útil para mí la relación en tríos con parejas que se quieren mucho.

Arte y sexo


Proyectos artístico sexuales. Erotismo, inteligencia, sensibilidad, creatividad, imaginación, mística, comunión con el mundo.

Soy poetisa. Escribo sobre el cuerpo de mis amantes y les hago fotografías eróticas. Nunca revelo los secretos de alcoba que colecciono. Fluye la energía universal a través de esta sensorialidad cósmica.

Cultivar el arte del sexo significa escuchar el gemido atento de las células, ritualizar la belleza interior y exterior, estimular la imaginación, cultivar la historia del tacto -el arte de acariciar, de toparse con, el más elevado sentido-; el sexo pleno no degradado se relaciona con el culto dionisiaco que puede liberar una energía desbordante.

Cuando uno permanece atento a cada centrímetro de su cuerpo, y lo ama y lo nutre para comulgar en una danza universal, es todo maravillosamente elevado y valioso.


Perdí la mitad de mis pertenencias, pero sigo disponiendo de mi cuerpo como vehículo.  

La sonrisa

 La felicidad es el mayor cosmético de belleza. La curva más bella en el cuerpo de una mujer es su sonrisa, así lo creía Bob Marley. Brillar con la ilusión, con una sonrisa internacional, haciendo surf sobre las olas del tiempo.   

Desdespiste (reflexiones sobre el orden)

 Ayer no escribí porque estuve viviendo. No viví el amor de un amante; no viví la euforia de un artista o de un dionisíaco. Ayer estuve aprendiendo a ordenar los objetos que me rodean. Aquellos que me asesinaban de niña-sola-rara, aquellos que perdía o descolocaba y que me bautizaron como “despistada”.1

El despiste puede resultar algo encantador si se analiza externamente. Sin embargo, el caos, el desorden, ha sido siempre uno de mis mayores defectos. Y conseguir una armonía doméstica suele proveernos de una pulcritud intelectual necesaria para acometer grandes obras.

El ritual del orden consiste en encontrar una posición armónica de los objetos que facilite la asociación de ideas, la chispa analógica, la comprobación de aquello que no funciona y la eliminación o reparación de los elementos desestabilizadores del sistema. Ordenarse por dentro y por fuera está correlacionado.

Ordenar posibilita la analogía en el futuro. Un orden adecuado, un contexto adecuado, posibilita que algo deje de ser basura y se convierta en un objeto útil y bello. Los pensamientos se parecen a los objetos, ocupan un lugar real en el mundo y deben de estar expuestos en armonía. Es curioso: una nunca diría que un bosque sea desordenado. Hasta los pétalos de las flores dependen de la escala de Fibonacci. La inteligencia genera belleza en todo. Hasta el cabello enmarañado por el viento es hermoso.

1 Véase el cuento “La mujer pájaro”.

Los Kama Sutra

Convertir el cuerpo en una biblioteca de la seducción.

¿Cómo se logra la belleza según los Kama Sutra de Vatsyana? Mediante el control de la respiración, la alimentación y el pensamiento y a través del cultivo de las 64 artes que convierten a la mujer en ganika o mujer pública de alta calidad.

La habitación del amor
  • Lecho muelle, grato a la vista, cubierto de un lienzo de perfecta blancura, poco elevado en el centro, endoselado de guirnaldas y manojos de flores naturales, con un pabellón encima y dos almohadas (en la cabecera y en el pie).
  • Una especie de sofá; en la cabecera, una credencia donde serán colocados los ungüentos aromáticos: flores, frascos de colirio, esencias para aromatizar la boca, cortezas de limón común.
  • Escupidera, caja de raspaduras, un laúd suspendido en un colmillo de elefante.
  • Mesa de dibujar, frasco de perfumes, libros y guirnaldas con flores amarillas.
  • Asiento redondo, caja de juegos, mesa para jugar
  • Pajareras, una sala separada para hilar, tallar madera y otros análogos entretenimientos
  • En el jardín habrá un columpio turnante y otro ordinario/ cenador de plantas trepadoras cubierto de flores, un banco de césped para sentarse.

Rutinas bellas
  • Necesidades indispensables: oración, noctario.
  • Lavarse los dientes, untar el cuerpo en cantidad moderada de ungüentos y perfumes; colirio párpados y bajo los ojos/ colorear labios y mirarse al espejo.
  • Masticar hojas de betel y otras cosas que perfuman la boca.
  • Cada día, un baño.
  • Cada 2 días, se untará el cuerpo de aceite.
  • Cada 3 días, jabón.
  • Rasurado cada 4 días, otras partes del cuerpo y cabeza cada 5 o 6 días
  • Hacer que desaparezca el sudor de las axilas.
  • Alimentación tres veces al día
  • Enseñar a hablar a papagayos y otras aves; riñas de gallos, codornices y carneros
  • Divertimentos teatrales
  • Pasar la tarde conversando con los amigos
  • Esperar de noche, en el cuarto, la llegada del amor

Diversiones y pasatiempos
  • Festivales en honor a diversas divinidades
  • Reuniones de sociedad, cadáver exquisito
  • Partidas para beber
  • Paseos por jardines o comidas a escote/ baños en verano en lagos o piscinas

Las vesyas (hindús) y las hetairas (griegas) poseen una inteligencia superior a la de la mujer casera.
Nayikas: mujer de la que se puede gozar sin pecado